Empresarios

ORIGEN DE CAPITAL DE LA CASA LARIOS EN MÁLAGA

Se ha escrito mucho sobre el origen del capital de la familia Larios. Aunque la Guerra contra los franceses de 1808, tuvo bastante que ver, lo cierto es que el primer capital de la familia Larios se sitúa en Manuel Domingo Larios Llera y su matrimonio con Ana María Martínez de Tejada (natural de Laguna de Cameros, como Manuel Domingo) el 17 de noviembre de 1810.
Queremos insertar aquí un extracto de información acerca del origen del capital de los primeros Larios en Málaga.


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GENEALOGIA DEL MARQUESADO DE LARIOS


Los primeros cuatro Larios configuran la línea masculina del marquesado. Al no tener descendencia el 4º marqués, José Antonio Larios Franco,  el título nobiliario pasa a los descendientes de Emilia Larios Larios, hija de Martín Larios y Margarita Larios (tío y sobrina).

El matrimonio de Emilia Larios Larios con Enrique Crooke Manescau, afianza una estrecha ligazón entre las familias Larios y Crooke. Por otro lado, las mujeres Crooke contraerán matrimonio con vástagos masculinos de la familia Loring. Todo condicionarán la participación en negocios comunes y títulos nobiliarios  en los años venideros.

Desde aquí queremos apuntar a la figura de Enrique Crooke Larios, hijo de Enrique Crooke Manescau y Emilia Larios Larios, fruto de la investigación realizada por la profesora Carmen Bulpes Fernandez.

Acceso a la investigación



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EL TRIANGULO FINANCIERO HEREDIA-LARIOS-LORING

José A. Jiménez Quintero

La necesidad de realizar estudios monográficos sobre la historia económica de la España del siglo XIX ha sido puesta de manifiesto por los historiadores que han tratado este período.

Por lo que a Andalucía respecta, ha sido en gran parte en esta región donde la carencia de investigaciones se ha hecho más patente a diferencia de la variedad de estudios sobre Cataluña. Ello ha dado lugar a explicaciones del desarrollo económico de Andalucía en el siglo pasado, con base en modelos geográficos (sólo se desarrolla la periferia mientras se deprime el interior), o en función de los conocidos tópicos sobre la misma (el latifundismo o la idiosincracia impidieron el desarrollo).

Mientras que una empresa feudal es aquella que se encuentra regida, en parte, todavía por el principio de satisfacción de necesidades a la que está ligada, una empresa capitalista tiene como objeto la "pasión por el dinero y requiere la colaboración permanente de varias personas bajo el signo de una voluntad unitaria. Esto hace que el siglo XIX sea el período donde se realiza un intento de revolución industrial; en Andalucía surgen infinidad de comerciantes que transforman en empresas capitalistas el comercio de mercancías e incluso el propio dinero.

Pese a la importancia de dichas empresas, la aproximación a la historia económica de Andalucía, desde este punto de vista empresarial, no ha sido una vía demasiado frecuentada por los investigadores de esta disciplina en nuestro país; a ello ha contribuido la escasez relativa de fuentes y la laboriosidad que su tratamiento requiere. Pero el estudio de las empresas es un requisito previo para adentrarse en posteriores investigaciones, ya que un sistema económico y su funcionamiento no pueden comprenderse si no solucionamos el problema partiendo de las unidades típicas que realizan la explotación económica.

En cuanto a Málaga se refiere, si el sostén de la industrialización sureña radica en los sectores siderúrgico y textil, es indispensable el estudio no sólo de ambos sectores en sí, sino además, y este es nuestro propósito, el del origen y acumulación de capital que hizo posible estas empresas.

Con este trabajo de investigación lo que pretendemos es comprobar la estrecha relación entre acumulación de capital y desarrollo industrial. Esto conllevará a comprobar la razón primaria de esa revolución industrial originaria de Andalucía, la acumulación de capital, así como analizar quiénes eran los artífices de dicha acumulación. Y si consideramos que la historia contribuye, en parte, al conocimiento de los problemas actuales, habremos aportado un eslabón a la cadena del desarrollo regional de Andalucía.

El objeto de nuestro estudio se basa en el caso malagueño por ser el origen de la industrialización a modo de revolución; y el tomar el triángulo Heredia-Larios-Loring como modelo para las investigaciones se ha debido a su progresiva participación durante todo el siglo XIX en empresas cada vez de mayor envergadura, lo que denotaba aumento creciente de capital.

1. APROXIMACIÓN A LA CASA HEREDIA



Si estudiamos los aspectos económicos del siglo XIX, podemos atribuirle dos caracteres fundamentales: 

a) El surgimiento económico, de tipo burgués (rasgo inexorable de la época), tiene lugar en Cataluña
debido a la autorización de libertad de fabricación de tejidos llevada a cabo en 1787. Diez años más tarde existían ya en Barcelona nueve fábricas de paños de lana que reunían 3.000 obreros. En cuanto a la industria textil algodonera, ésta tomó auge decisivo en 1792 con sus 80.000 obreros, creándose fábricas en Barcelona, Mataró, Areyns de Mar, Reus...

Los avances técnicos facilitaban este desarrollo; en 1805 se introdujo en Cataluña la máquina de hilados
Muley Jenny y antes de 1808 se utilizaba la máquina continua .

b) Un segundo aspecto referente a las migraciones interiores, pone de manifiesto el gran centrifuguismo que se realiza como consecuencia de las fluctuaciones de la economía. La población se dirigirá entonces a las zonas costeras, en especial a la andaluza. 

Manuel Agustín Heredia es uno de los personajes representativos de la Málaga decimonónica y sin duda alguna, la figura más destacada en los comienzos del industrialismo malagueño a lo largo de la primera mitad del siglo XIX. Cuando tan sólo contaba la edad de quince años viene a Vélez-Málaga movido por el deseo de una prosperidad que se le veía latente, se instala como dependiente un par de años hasta que se establece definitivamente en Málaga, iniciándose en los negocios mercantiles y comerciales y entablando relaciones con América de donde resultarían sustanciosas ganancias.

La primitiva acumulación de capital se origina, como tantas otras, a raíz de la guerra de 1808 contra los
franceses. La ocasión, aunque deficitaria para el comercio, era inmejorable para negociantes y especuladores que supieran sacar partido a la situación.

Así tras la retirada de los franceses hacia el norte, Heredia se dedica a comprar en Vélez-Málaga toda clase de productos agrícolas que distribuye seguidamente en el mercado regional o destina a la exportación. Posteriormente, en Gibraltar, entra como socio en una compañía de comercio dedicada a la exportación de productos agrícolas, en especial vinos, y a la importación de azúcar y cacao americano y productos manufacturados de Inglaterra, sociedad que duraría hasta 1813 en que Manuel Agustín Heredia se establece de nuevo en Málaga y contrae matrimonio con Isabel Livermore, aportando el capital de 930.336 reales y fundando la sociedad de comercio que llevaría su nombre como razón social y que duraría hasta 1846, en que entraría en liquidación siendo directores su hermano Martín y sus hijos Manuel y Tomás.

Manuel Agustín era ante todo comerciante, pese a que su actividad se iría volcando hacia la siderurgia desde su primitiva acumulación de capital originada con la explotación de grafito por privilegio del general Ballesteros . Su poder naval para el comercio con el exterior lo integraban doce veleros en 1841, ascendiendo el año de su muerte a dieciocho con un capital total de cerca de 2.500.000 reales  teniendo instalados en nuestra ciudad un total de nueve almacenes.





En 1825 la exportación de caldos tropieza con dos serios obstáculos; por un lado, con el cierre americano tras el desastre de Ayacucho, y por otro, con la carestía de toneles por falta de madera de roble y sobre todo de flejes de hierro en el mercado. Heredia en 1832, con el dinero acumulado con el grafito, consigue consolidar su posición mercantil y arriesgarse por la senda industrial. Inmediatamente el estallido de la primera guerra carlista le brindará la segunda gran oportunidad de su vida: su fábrica de hierros, nacida como complemento del comercio vitícola, que llegará a ser el primer establecimiento siderúrgico nacional.

El éxito alcanzado en los hierros le impulsa a adentrarse en otras ramas metalúrgicas. En 1837 adquiere de Coliman, Lambert & Co. de Londres, la antigua fundición de plomo de Rein y Cía. en Adra, a la que mantiene en cabeza de todas las españolas.

En los últimos años de su vida participa como socio en la Sociedad Anónima de Vapores Málaga, adquiriendo trece acciones que totalizan 60.000 pesos fuertes, y en la Sociedad Anónima de Seguros Unión Malagueña adquiriendo veintiocho acciones que totalizan 1.400.000 reales (18). Y el mismo año de su muerte sienta las bases de la futura industria textil algodonera que bajo la razón social de Industria
Malagueña formará uno de los vértices del apoyo financiero de la casa Larios junto con las explotaciones vinícolas y de cañas de azúcar. Al hacerse la escritura de partición de bienes, el capital de Heredia  ascendía a 60.447.938,1 reales.

La sociedad textil, dividida en sesenta acciones, tenía repartido su capital entre las casas Heredia y Larios (de Gibraltar y Málaga) en partes exactamente iguales. Pero a la muerte de Manuel Agustín Heredia, las acciones de éste quedan repartidas entre los herederos:


Estas acciones fueron tratadas en venta con las casas Larios de Gibraltar y Málaga (Pablo Larios y Martín Larios), quienes las adquirieron de por mitad por el precio total de ocho millones de reales. Este es el punto crucial de las fortunas de Heredia y de Larios. Mientras la primera llegaba al ocaso y mermaba su poderío, el capital de las casas Larios, en especial la de Málaga (Martín Larios e Hijos), iniciaba una etapa decisiva de inversiones apoyada en una fuerte acumulación de capital conseguida con el comercio, los arrendamientos y los préstamos hipotecarios.


2. APROXIMACIÓN A LA CASA LARIOS 



La casa Larios se remonta a su promotor Pablo Larios, quien tras enviudar dos veces (de Ana Llera y de Gregoria Herreros), viene a Málaga con sus hijos en busca, al igual que Heredia, de prosperidad.

La familia Larios se escinde en dos grandes ramas. Una se asentará definitivamente en Gibraltar y Cádiz,
dirigida por Pablo Larios Herreros y secundada por su hermano Martín, estableciendo las sociedades de
comercio Larios Hermanos y Martín Larios, Lasanta y Compañía. La otra rama, integrada por Manuel Domingo Larios Llera y su hermano Juan Larios Herreros, se asentará en Málaga, donde fundan la sociedad de comercio Manuel Domingo Larios y Hermano. 

Por muerte de Manuel Domingo, esta sociedad entrará en liquidación por un año, y en 1831 Martín Larios formaría nueva sociedad. Se constituye en Málaga bajo la firma Larios Hermanos y Compañía y estaría integrada por Martín, que aporta un capital de 120.000 reales de vellón, Juan Larios con un capital de 70.000 reales, y José López Lerdó que aporta un capital de 10.000 reales. En realidad este efectivo era el pago efectuado por los tres socios a los herederos de Manuel Domingo Larios (sus hijos Margarita, Carlos y Mercedes Larios y Martínez) por las mercancías, efectos, créditos... existentes en la "antigua casa de comercio".


En 1861 se disuelve la sociedad. Su promotor interesa a sus hijos Manuel Domingo y Martín en la fundación de una nueva sociedad de razón Martín Larios e Hijos, donde el padre sería socio capitalista, con un beneficio del 84 por ciento sobre las ganancias, y los hijos serían socios industriales, con unos beneficios del ocho por ciento sobre dichas ganancias.


Al fallecimiento de Martín Larios en 1873, "el caudal relicto" (capital) ascendía a 29.080.676,30 pesetas, parte correspondiente a la participación del 84 por ciento de las ganancias, siendo su patrimonio particular de 5.795.719,49 pesetas.




Al tener que liquidar la compañía precedente, se formó una nueva sociedad colectiva que empezó a funcionar desde enero de 1880 bajo la razón social de Hijos de Martín Larios y estaba integrada por Margarita Larios y Martínez y sus tres hijos (Martín, Manuel Domingo y Ana María), constituyéndose con un capital de 3 millones de pesetas (1.500.000 la madre y 500.000 cada hijo), más el haber de la anterior sociedad.


Cuando muere la viuda, su capital entró a formar parte de una nueva sociedad, aunque con la misma razón social que la anterior, constituida por un plazo de veinte años y con la particularidad de que si falleciese alguno de los socios se practicaría la liquidación correspondiente para fijar su haber, estimando los bienes por el valor a ellos atribuido por el último inventario probado y abonándole el interés del cinco por ciento por el tiempo que se tardara en hacerle entrega de su respectiva participación.


Pero al acaecer la crisis del último cuarto de siglo, todo el comercio de la vid se viene abajo, la sociedad no cumple el plazo estipulado y se "cuartea", dándose fin a un eslabón del capitalismo malagueño.


Sólo quedarían en la casa Larios los eslabones Industria Malagueña y Sociedad Industrial y Agrícola de Guadiaro; la industria textil corre igual suerte, pues estaba apoyada en el comercio del interior (tenía un reducido mercado en el exterior). Dicho comercio llega a su fin con la susodicha crisis de los viñedos por la filoxera. Industria Malagueña proseguiría su dura marcha, no obstante, produciéndose dos reconstituciones en el seno de la empresa.

En cuanto a los orígenes de capital de los Larios de Málaga, éstos hay que encontrarlos en diversas testamentarias y particiones de bienes. Esta ha sido la característica más señalada, durante tres generaciones, en la acumulación de capital de los miembros de la familia. Sin embargo, es en la primera generación cuando únicamente la acumulación tiene su origen en la guerra de 1808, a consecuencia del comercio que a raíz de ella se estableció. Manuel Domingo Larios obtendría un capital de 105.920 reales, que aportaría a la sociedad conyugal como dote a su esposa Ana María Martínez.

A partir de aquí el capital iría en aumento, impulsado, tal vez, por una nota muy peculiar en las diversas
generaciones: la endogamia, o matrimonio entre familiares. Teniendo en cuenta esta característica y la
anterior citada de "herencia", podemos resumir las diferentes etapas de desenvolvimiento de la casa Larios de Málaga durante la primera mitad del siglo XIX, por lo que a acumulación de capital se refiere:


Resumiendo el expresado cuadro, cabría destacar unas notas, a nuestro juicio importantes:

a) La partida de activo "Sociedad Manuel Domingo Larios" representa la "Tesorería y el Realizable"
que dicha sociedad posee.
b) La cuenta "Otros Pasivos" engloba el capital particular de Ana María Martínez, de herencia materna y dote de su esposo, y que no entra a formar parte de la sociedad conyugal.
c) Destacan por su importancia, las inversiones en inmovilizado. Respecto a la adquisición de fincas
rústicas, éstas son importantes y señalan la mentalidad eminentemente agrícola de los comerciantes de la época.
d) Las inversiones en fincas urbanas representan un 26 por ciento, pero están en constante aumento; así durante el "Trienio Liberal", por diversos decretos de las Cortes, salen a pública subasta 11 casas y un solar, pagando Manuel Domingo Larios la suma de 241.099 reales.

A la muerte de Manuel Domingo Larios Llera, se formaliza inventario de la sociedad de comercio, liquidándose sus operaciones, ascendiendo el capital total de los Larios a la suma de 4.583.394,06 6/12 reales de vellón.


De todas las partidas que integran el total activo de los Larios, la más destacable, por lo que en sí recoge, es la de "Deudores y Clientes", y ello con base en:

varias razones:


a) Por lo general, los créditos corresponden a préstamos que la sociedad Manuel Domingo Larios concedía a terceros, con garantía hipotecaria, para mejora en sus producciones agrícolas o artesanales.

b) Al ir dirigidos estos préstamos al sector agrícola, los beneficiarios de ellos son casi siempre

los pequeños propietarios.


A la muerte de Manuel Domingo Larios, su hermano Martín pasa a ser el tutor y Curador ad bona de sus sobrinos. Con Margarita, uno de ellos, contraería posteriormente matrimonio en 1831. El capital de la dote y el hereditario de sus sobrinos servirían para consolidar una nueva sociedad de comercio: Larios Hermanos y Compañía.


Al término de la tutoría, en 1845, el capital de los "menores Larios" (no se incluye pues, el capital de Martín Larios), era prácticamente idéntico al de 1830 y queda reflejado en el cuadro siguiente:


               (1) El capital de Margarita Larios y Martínez no se incluye por quedar ligado a la sociedad conyugal



A partir de esta fecha (1845), los Larios se separan en su actuación económica. Por un lado, Mercedes Larios contraería matrimonio con Agustín Caminero muriendo de parto un año después de su boda; Carlos Larios, por otro lado, conseguiría emprender actividades mercantiles y comerciales con bastante éxito y con posterioridad, se dedicaría en exclusivo a la fábrica de tejidos La Aurora, fundada en 1856. Por último, Martín Larios actuaría de pleno, como socio capitalista, en la sociedad Larios Hermanos y Compañía junto con su hermano Juan y su cuñado José López Lerdó (contrajo matrimonio con Pascuala Larios Herreros, hermana de Martín y Juan Larios), conllevando a una acumulación de capital cada vez en mayor cuantía al abarcar diversas actividades económicas y establecer nuevas sociedades industriales y de comercio.

3. APROXIMACIÓN A LA CASA LORING

 Jorge Loring Oyarzabal

Una de las cuestiones claves para la comprensión de la acumulación de capital y la correspondiente Historia Empresarial de Andalucía (en especial la de Málaga), es analizar el origen de los empresarios que durante el siglo XIX actuaron en la región. En este estudio sólo nos vamos a ocupar de aquellos empresarios cuya actuación tuvo una cierta influencia en las actividades que desarrollaron. Al hacerlo así, tratamos de analizar a los capitalistas ligados a cada nueva fase que tendieron a ser, inicialmente al menos, un estrato diferente de capitalistas de los que tenían su capital invertido en el tipo de producción más antiguo. Esta frase de Dobb, quizás explica una de las características que más llaman la
atención sobre los principales empresarios que actuaron en pro de la fortuna,  durante el siglo XIX, su procedencia geográfica. Por lo general encontramos en ellos  a personas que provienen de otras tierras, y sobre todo no se vinculan, al menos en los comienzos, a los principales detentadores del capital en Andalucía, es decir a los terratenientes.

Así en Málaga, como en otros puntos de la periferia peninsular, se constituye durante el último tercio del siglo XVIII un núcleo burgués que debe su nacimiento al desarrollo de las actividades mercantiles, fundamentalmente al comercio con las colonias americanas, pero también y al mismo tiempo con algunos países de Europa Occidental. Los principales beneficiarios de este resurgimiento comercial son los extranjeros que desde los años treinta del setecientos han venido instalándose en la región atraídos por la creciente prosperidad de la misma.


Entre los numerosos extranjeros que pulularon la Málaga decimonónica, los nombres de Rein, Crooke, Manescau, y otros, son bien conocidos por la labor que desarrollaron, pero sin duda de entre ellos hay que destacar la personalidad de una familia de estadounidenses, los Loring, que procedentes del estado  de Massachussetts se asentaron definitivamente en nuestra ciudad a comienzos del siglo pasado, interviniendo de manera activa en innumerables transacciones comerciales.


De una familia de seis hermanos (Elijah, Jonás, Benjamín, Jorge, María y Lidia), tan solo uno de ellos, Jorge Loring, fue el pionero que cruzó el Atlántico en pro de la fortuna, llegando a Málaga y estableciendo relaciones comerciales casi exclusivamente con los Estados Unidos (en especial con las ciudades de Boston y Baltimore, donde su hermano mayor Elijah actuaba como su representante).




En pocos años la acumulación de capital va en aumento y en 1817, fecha en que contrajo matrimonio, su capital ascendía ya a 455.605 reales de vellón, repartidos según el cuadro que sigue:




En pocos años la acumulación de capital va en aumento y en 1817, fecha en que contrajo matrimonio, su capital ascendía ya a 455.605 reales de vellón, repartidos según el cuadro que sigue:


Fruto del matrimonio con María del Rosario Oyarzábal y Herrera, fueron siete hijos: José Jorge, María
del Rosario Josefa, Jorge Enrique, Elisa Carolina, Adelaida Matilde, Eduardo Ricardo y Georgina María.
Pero sería el mayor de todos, José Jorge, el que proseguiría las actividades comerciales emprendidas por su padre, comercio al por mayor con el Nuevo Continente y al por menor con Málaga y su provincia.

 Aparecido el Código de Comercio de Sáenz de Andino en 1829, la sociedad Loring formaliza su actividad comercial mediante "contrato mercantil" en forma, fundándose una sociedad que bajo la razón
social de Jorge Loring y Compañía estaría integrada por tres socios familiares: Jorge Loring, como socio comanditario, José Jorge Loring (su hijo) y Juan Oyarzábal (su cuñado), como socios colectivos, estableciéndose un conjunto de bases y condiciones entre las que habría que destacar:

a) Juan Oyarzábal y José Jorge Loring serán los socios gerentes de esta sociedad, iguales entre sí y con sujeción a todas las obligaciones  que previene el código de comercio en las compañías colectivas. 

 b) Jorge Loring será socio comanditario en esta compañía, responsable únicamente con el capital que en ella introduce, sin poderse mezclar en los negocios, según se previene en los artículos doscientos setenta y dos y setenta y tres del código de comercio.

 c) El tiempo de esta sociedad será el de dos años  y ocho meses, que empiezan a correr y contarse hoy día de la fecha y concluirán en diez y seis de abril de mil ochocientos cuarenta y cuatro; pero si en los seis meses últimos no se celebrase nuevo contrato de sociedad, o si al día siguiente de fenecidos los treinta y dos meses no se anunciase la dependencia en liquidación se entenderá prorrogado por término de un año más, y así sucesivamente.

 d) Formarán el capital de esta sociedad las cantidades siguientes: veinte y ocho mil duros pertenecientes al socio Juan Oyarzábal, como resultado a su favor de la dependencia en liquidación de don Jorge Loring; veinte mil duros que el don Jorge Loring entrega a su hijo don José Jorge Loring por cuenta de sus legítimas, para que se establezca y disfrute de los beneficios que pueda tener esta dependencia; y Jorge Loring deseoso de que esta sociedad trabaje con el capital y desahogo que son indispensables para la fácil expedición de los negocios que la suerte y su aplicación les dejare a su  hijo y hermano político, les entrega en calidad de socio comanditario treinta mil pesos fuertes, para con ellos aumentar el capital de esta nueva dependencia, sin que en ellos tenga voz ni voto de ninguna clase Jorge Loring, ni pueda responder de sus bienes más que con los treinta mil duros que entrega en comandita, quedando sus demás bienes y capital libre absolutamente de toda responsabilidad.

 

e) Los beneficios o quebrantos que resultaren en este establecimiento se dividirán en esta forma: treinta por ciento a Jorge Loring, socio comanditario, treinta por ciento a José Jorge Loring y cuarenta por ciento a Juan Oyarzábal.

Desde el punto de vista de la acumulación, el capital en poder de dicha empresa comercial en 1844, después de transcurridos los dos años y ocho meses estipulados en la cláusula 3.a del contrato de sociedad, asciende a un total de 13.465.803,22 reales de vellón, que de acuerdo con la cláusula 8.a de dicho contrato quedan repartidos de la forma expresada en el cuadro que se adjunta a continuación:


Por escritura de testamento de 21 de junio de 1842 (46), y en las cláusulas número 12 a 16 inclusives,
se establecían una serie de legados a familiares y  "criados" que ascendían a 289.000 reales. Deduci-
da esta suma del capital de Jorge Loring y adicionando el total de numerario de su "propio particular"
(400.000 reales), le resta un capital hereditario de  3.382.968,17 reales, los que repartidos entre sus siete hijos resultaba para cada uno de ellos la suma de 483,281,7 2/7 reales de vellón.

Tan sólo José Jorge Loring era mayor de edad a la muerte de su padre, siendo por tanto el único que podía integrarse como socio a la sociedad de comercio. Su capital hereditario sería el detallado en este cuadro:


Al fallecimiento de Jorge Loring, y previa la liquidación practicada por sus albaceas, se procede a
la partición de bienes entre sus herederos. Sus bienes estarían integrados por los de la sociedad de
comercio, los 4.039.740,24 reales arriba mencionados y un resto hasta completar los 6.974.557,17 reales
a que ascendía su total capital en esa fecha, invertidos en fincas (1.534.658 rs.), dinero en metálico
(964.503,2 rs.) y diversos créditos a su favor, así como todo el menaje de su casa (43).
Como todo el capital era de carácter ganancial, resulta, tras la deducción de las diversas "bajas comunes" (430.620,17 rs.), un capital líquido ganancial de 3.271.968,17 reales para cada cónyuge:



Los seis hijos restantes tienen adjudicada la misma cantidad de dinero, pero su distribución varía con
respecto a su hermano mayor, según se expresa en el cuadro que sigue:



El día 31 de marzo de 1846 otorga testamento María del Rosario Oyarzábal y en la cláusula 6.s declara que en la sociedad de comercio —Jorge Loring y Compañía— tengo una cierta cantidad de dinero en comandita; pido que esta cantidad figure en la sociedad bajo las condiciones del contrato y a mi muerte continúe en ella para los herederos, aunque los socios de la sociedad pueden distribuir lo correspondiente entre los herederos y desligarlos así de dicha firma comercial.  Con esta cláusula, a medida que los hijos menores iba adquiriendo la edad de veinticinco años obligatoria para poder participar en negocios comerciales y mercantiles, iban formando parte de la sociedad de comercio Jorge Loring y Cía. como socios de pleno derecho (48). Y poco a poco la primitiva compañía aumentaba su capital llegando a constituir otra nueva sociedad, también ubicada en Málaga, y bajo la razón social de Loring Hermanos.
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Trabajos a considerar

  Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales


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