CATEDRAL DE MÁLAGA ('MANQUITA')
La construcción de la catedral se inició en 1582 sobre una antigua mezquita que se encontraba en el mismo lugar, construcción que sufrió varias interrupciones y que finalmente acabó en 1782 con una de las torres aún sin finalizar ya que el dinero destinado a esta fue utilizado para financiar la Guerra Americana de la Independencia (American War of Independece)
Este criterio fue aceptado en su día por el Ayuntamiento de Málaga. Era la entonces alcaldesa Celia Villalobos, quien dispuso una placa conmemorativa en una de las fachadas de la Catedral:
Esta es la versión mas tradicional sobre la no terminación de la
Catedral de Málaga.
Pero la solución mas plausible la presenta María Victoria Campos Rojas,
doctora en Historia por la Universidad de Málaga, quien ha investigado
todo el proceso de la no terminación de la Catedral de Málaga en su obra
"Vida y obra de un Prelado Español. José Molina Lario, Obispo de Málaga (1756-1783)", amén de ver publicado parte de su trabajo en la revista Jábega (112, 46-48) de la Diputación de Málaga, con una dedicatoria al Padre Justo Novo Vega, Archivero entonces, de la Catedral.
La autora basa su investigación en las Actas Capitulares y en los libros de Cartas de la catedral. Analiza la cuenta de pérdidas y ganancias del arbitrio destinado al Montepío de Cosecheros, así como el destino del capital resultante. El Cabildo de 12 de junio nombra a los señores Tesorero y Doctoral, que se encargarían de hacer balance de 1754 y de los años sucesivos. La consecuencia de esta auditoría conllevó la finalización de las obras a fin de dicho mes de junio.
La razón del fin de las obras fue la realización del arqueo por los señores comisionados, resultando un capital en Tesorería, de 49.796 reales, cantidad inferior a la que debería resultar de los diversos ingresos por arbitrios, ya que no se incluían los 450.000 reales que se concedieron por S. M. el Rey; y por R. O. de 1757 se procedía con la equivocación de no haber incluido, de cargo, la suma de 133.568,22 reales, de los que resultaban contra la catedral 83.742,5 reales. Dicho estado de cuentas del Cabildo, fue enviado al señor conde de Floridablanca, rogándole al mismo tiempo la permanencia del arbitrio hasta la conclusión de la obra.
En realidad eran dos los estados de cuentas:
1. Uno, formado desde octubre de 1757, con el cargo de 861.032 reales, debiendo figurar la cantidad de 994.600,22 reales, que fue en efecto la percibida. Se omitieron, pues, 133.568,22 reales de vellón.
2. El otro estado corresponde a lo percibido desde la puesta en vigor del arbitrio por el Consejo de Estado, y en él no se incluye la suma de 450.000 reales.
El Cabildo esperaba que cuando la Corona estuviese desahogada, completaría la cantidad menguante hasta su conclusión, "que verificada será uno de los templos más asombrosos de Europa y capaz de dar lustre a la nación".
El Cabildo recibía, por medio del conde de Floridablanca, la aprobación que S. M. el Rey había concedido, de la liquidación efectuada por los diputados que él mismo nombró y los nombrados por el Cabildo, por lo que no sólo quedó completa la cantidad, sino que se percibieron de más 83.742,5 reales, con lo que el producto de dicho arbitrio fue aplicado al Montepío de Cosecheros.
La profesora doctora Campos Rojas concluye que la no terminación de la Catedral de Málaga fue debido al uso del dinero para otros menesteres, echando por tierra la incongruencia de la tradición oral de que el dinero fuera enviado a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, el dinero permaneció en la Ciudad, como abono al Montepío de Cosecheros para el mantenimiento de los caminos de Antequera, Vélez-Málaga y Granada.
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